Smirnov Behr

Estocada final

Acabo de estar en un supermercado y vi una botella de vodka con la etiqueta ‘Smirnoff’. Fue una sensación horrible. Ese nombre me sigue impresionando. Y me parece volver a verlo”

Matthias Behr

Desde el año 1921 los campeonatos mundiales de esgrima se realizan en una ciudad diferente cada año. En este periodo sólo nos encontramos con una excepción en 1982, cuando la ciudad de Roma volvió a ser la elegida para el Mundial. El Palacio de Congresos no fue el elegido para ser la sede en esta ocasión tal y como fuera en 1955, sino que ahora se iba a disputar en el Palacio de los deportes de Roma. 

Fueron diez jornadas de calor incesante. Una ola de calor africano se posó sobre la capital italiana y no la abandonaría hasta la final del torneo. Las altas temperaturas sólo se podían paliar con un aire acondicionado a pleno rendimiento que simulaba unas temperaturas primaverales en el interior.

El 19 de julio se disputaban los cuartos de final. Los anfitriones derrotaron con claridad a Bélgica (9-0, en los duelos por equipos se disputaban 16 duelos y se clasificaba el que ganase 9) y aguardaban en semifinales al ganador del choque entre Alemania Occidental y la URSS. Los germanos iban ganando por 2-1 cuando les tocó combatir a las figuras de ambas selecciones: Matthias Behr por Alemania y Vladimir Smirnov por los soviéticos. Smirnov había llegado a este deporte por casualidad y había despuntado. Era un electricista del Ejército Rojo en Kiev, que probó suerte en todas las disciplinas deportivas pero en ninguna había despuntado hasta que comenzó con la esgrima. En sus ocho años de carrera cosechó el Campeonato Soviético ’77, el oro en los JJOO de 1980 y el Campeonato del Mundo de 1981. Por su parte, Matthias Behr se dedicaba a la esgrima desde pequeño gracias a su hermano Jochen.

El reloj digital marcaba las 12:15 h. Behr se imponía por 4-3 cuando Smirnov lanzó un brutal ataque contra el alemán que fue contestado con un violento contraataque. Behr clavó el florete sobre el esternón de Smirnov. Lo que significaba un golpe ganador se iba a convertir en su peor pesadilla. Con el impulso de su acción, la hoja de 90 cm de largo, atravesó la máscara de Smirnov destrozando la malla metálica que le protegía. La estocada se deslizó entre el ojo y la ceja izquierda. El soviético gritó tanto que dejó helado al público allá congregado. Los médicos presentes, entre ellos Marius Valsamis, (profesor de neurología en los Estados Unidos), se lanzaron de inmediato a socorrer al deportista que se encontraba inconsciente. De su órbita y boca no paraban de brotar sangre. Fue transportado de inmediato a la clínica San Eugenio, pero al carecer de equipo para neurocirugía tuvo que ser transportado al Hospital Gemelli. Los primeros análisis confirmaron que sufría una lesión en el lóbulo frontal del cerebro. Al día siguiente de su ingreso en el Hospital se le diagnosticó muerte cerebral. Sólo los respiradores artificiales lograron alargar la vida de Smirnov durante 9 días. El 28 de Julio de 1982 fallecía, curiosamente el día en el que se clausuraba el Mundial.

Smirnov siendo atendido por los servicios médicos

Durante los nueve días de agonía de Smirnov en el hospital, los medios de comunicación de la URSS no emitieron ninguna noticia al respecto. Sólo el periódico Russkaya Mysl , periódico de exiliados soviéticos en Francia, informaba sobre lo sucedido y denunciaba la actitud de los medios soviéticos. El Sovetsky Sport, principal periódico, informaba hasta aquel fatídico día del desarrollo del Campeonato del Mundo. Con la tragedia también se produjo un “apagón informativo”, representado en que, mientras agonizaba Smirnov, contaban que “se estaba recuperando de las heridas en el Hospital”. Veinte años después, los directores del periódico se pronuncia sobre este comportamiento:

Los aficionados conocieron tarde los acontecimientos porque en ese momento la vida humana era menos importante que el ideario político. Este ideario nos exigía no dar noticias que traumatizasen a la población”.

Fue tal la desinformación que daban los medios en la URSS que la viuda de Smirnov se enteró de la trágica noticia cuando leyó el obituario en el periódico. Cuando conoció la noticia del accidente de su marido se puso en contacto con el seleccionador que la mintió sobre el estado del deportista.

Aquella jornada, Behr se encerró en su habitación. Sólo la abandonó para volver a Alemania. En el país germano lo motivaron para que volviese a competir, que lo que había sucedido era un accidente. Acudió a los JJOO de Los Angeles ’84 donde logró la medalla de plata y en Seul repitió la hazaña. Tras los Juegos de la capital surcoreana se retiró. En 1999 tomó las riendas del combinado alemán de esgrima, sustituyendo a su mentor Emil Beck. 

 

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