Joventut-Olympiakos en la Final de la Euroliga 1994

El día ‘D’ y la hora ‘H’

No hay nada peor para un deportista que la sensación de culpa por haber fallado en el día ‘D’ y en la hora ‘H’. Un instante en el que se echa por tierra todo el trabajo realizado hasta el momento. Un instante en el que le diste alas a tu rival para que te hiciese un destrozo irreparable. Esta situación la sufrió el Montigalà Joventut, cuando se le escapó una Euroliga que tenía ganada a falta de nueve segundos. 

Si existiese una Biblia del baloncesto, una de sus máximas tendría que ser que no se puede dejar con vida a un equipo de la antigua Yugoslavia en los instantes finales. Y esto se lo aprendió la Penya de la forma más cruel. A falta de 9 segundos, Tomás Jofresa realizaba una penetración con la que ponía a los verdinegros dos puntos por encima. La hinchada desplazada a Estambul comenzaba a celebrarlo pese a que no había acabado el partido. El Partizan hizo llegar el balón a su mejor hombre, Djordjevic, que con un tiro desde siete metros transformó la fiesta de la Penya en un funeral. El Partizan ganaba 71-70 y se hacía con la Euroliga.

El triple de Djordjevic

El ‘Cholo’ Simeone, antes del partido de vuelta frente al Bayern, dijo que en el deporte no existe la revancha sino que se presentan nuevas oportunidades. Al Joventut se le presentaba una nueva ocasión de alzarse con la Euroliga después de clasificarse para la Final Four de Tel Aviv 1994. Sus rivales por el trono europeo iban a ser el Panathinaikos, Olympiakos y el FC Barcelona.

La Final Four 1994 comenzó con el temor de los organizadores a la afición griega. Cuatro mil hinchas de Panathinaikos y Olympiakos se desplazaron desde Atenas para presenciar en Israel la final a cuatro. Varios negocios de Tel Aviv decidieron cerrar sus puertas durante la disputa de la competición por miedo a que la ferviente hinchada helena provocase destrozos en sus locales. El Presidente del Comité Organizador, Ami Hefel, llegó a declarar lo siguiente:

Cada griego que haga tonterías se pasará siete días en prisión”

Se movilizaron más de un millar de agentes de policía para velar por la seguridad del Mano de Elías”, recinto con un aforo de 10.000 personas en el que se jugarían los partidos.

La seguridad no fue el único punto en el que se fijaron los organizadores. Antes de que comenzase la Final Four le pidieron al 7up Joventut que modificase sus camisetas reduciendo el tamaño del logotipo de su principal patrocinador, 7up, ya que la marca de refrescos era competencia del patrocinador oficial de la FIBA, Coca-Cola.

Las semifinales de la Final Four depararon dos choques de gran rivalidad: Olympiakos – Panathinaikos y 7up Joventut – FC Barcelona. Las declaraciones previas a los encuentros dejaban entrever que estos choques iban a ser algo más que una semifinal de Euroliga:

El carácter europeo de la misma saldría ganando si los cuatro participantes fueran de cuatro países distintos”

Yannis loannidis, entrenador del Olympiakos

Al acabar los partidos nos damos la mano. El que acude a estrechar la mano es el que pierde. Espero que esta vez sea loannidis el que venga”

Costas Politis, técnico del Panathinaikos

Las diferencias entre Politis y Ioannidis eran tan grandes que mismo les prohibieron hacer declaraciones a sus jugadores. Sólo los capitanes estaban autorizados a hablar con la prensa y porque era petición de la FIBA.

Aunque las relaciones habían mejorado en los últimos años entre la Penya y el Barcelona, el partido se calentó  en la previa por la designación arbitral.

La FIBA hubiera debido evitar toda suspicacia y no haber designado al croata Radic para dirigir un encuentro en el que actúa un equipo que es entrenado por un serbio como Obradovic”

 Francesc Cairó, director general del Joventut

Debemos abandonar el tema de las nacionalidades, y evitar esas suspicacias, pues, sin ir más lejos, el Joventut eliminó al Natwest con un árbitro catalán y el presidente de la FIBA, Stankovic, es serbio como el entrenador del Joventut”

Alemany, Fútbol Club Barcelona

En las semifinales, el Joventut y el Olympiakos se deshicieron del Barcelona y del Panathinaikos. Los de Badalona se plantaban en una nueva final dos años después de aquel triple de Djordjevic. 

El nuevo día ‘D’, el 21 de abril de 1994. La hora ‘H’, las 20:00 h. Fue una de las finales más competidas de la historia de la Euroliga. A falta de dos minutos para el final, la Penya perdía 53-57. Jordi Villacampa y el mítico Corny Thompson a falta de 18″ anotaron dos triples que le dieron la vuelta al encuentro (59-57). Dos años después se repetía la misma situación, el Joventut ganaba por dos puntos y el equipo rival tenía la posesión.

Final de la Euroliga 1994

A  falta de cinco segundos el verdinegro Mike Smith cometía falta sobre Zarko Paspalj, el jugador que fumaba dos cajetillas diarias y que para Vlade Divac era “el jugador más bueno del mundo”. Paspalj tenía que meter el primer tiro libre para poder lanzar el siguiente. Falló, pero el rebote lo cogieron los helenos. Los comisarios de mesa, Lubomir Kotleba y David Dagan, fueron condescendientes con el tiempo y permitieron que se disputase 12″ en vez de los 5″ previstos. Tomic, Tarpley y Paspalj aprovecharon la pasividad de la mesa para asediar la canasta verdinegra, pero ninguno de sus lanzamientos lograron  perforar el aro. La Penya ganaba la Euroliga que la historia le debía.

 

Poder sentirse campeón de Europa es un orgullo que sólo un badalonés puede llegar a comprender” 

Jordi Román, periodista del Mundo Deportivo

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