tragedia del estadio luzhniki

La tragedia silenciada

El 29 de mayo de 1985 el corazón de los amantes al fútbol se paralizaba, en el Estadio de Heysel fallecían 39 hinchas que acudían a animar a su equipo. No fue la única vez en la que la tragedia y el fútbol unieron sus caminos: también en 1985, en Bradford (Inglaterra) fallecieron 56 personas, cuatro años más tarde en Sheffield hubo 90 víctimas, Bastia en 1992, Guatemala en el 96 o Sarriá. Pero antes de estos incidentes hubo una masacre de la que se tuvo poca información por las medidas de encubrimiento de las autoridades locales: sucedió en Moscú el 20 de octubre de 1982.

En 1982 la Unión Soviética estaba acusando el desgaste y el declive era constante: el embargo de EEUU como represalia por la invasión de Afganistán en 1980, el retraso en la carrera tecnológica, los casos de corrupción gubernamentales, territorios que querían independizarse de la URSS, la crisis del modelo socialista… El anochecer del “imperio” soviético se atisbaba cada vez más próximo. El Kremlin trataba de mostrarse fuerte silenciando cualquier episodio que pudiese debilitarlo. La llamada disinformacija (desinformación) era el mantra al que se iban a aferrar para no mostrar la situación real en el que se encontraba el país. Esto afectaría a todos los ámbitos del Estado, incluido el deporte.

El 20 de Octubre de 1982, el mismo estadio que fue sede de los JJOO de Moscú 1980, el Estadio Lenin Central, era testigo de la ida de los dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA entre el Spartak de Moscú y el HFC Haarlem. Los moscovitas se plantaron en esta ronda tras eliminar por sorpresa al Arsenal. Por su parte los holandeses acababan de eliminar al Gent belga.

Los capitanes del Spartak de Moscú, Oleg Romantsev, y HFC Haarlem, Martin Haar, se intercambian obsequios

El Spartak, cuyo nombre deriva de Espartaco, el líder de la rebelión de los esclavo en la Antigua Roma, es el equipo del pueblo por excelencia. Los equipos de antigua URSS que tienen la denominación de CSKA son los clubs del ejército, los que se llaman Dinamo son de la policía, mientras los que se denominan Lokomotiv son los equipos de los trabajadores del ferrocarril. Los partidos del Spartak congregaban a una gran cantidad de gente. Esto se remitía desde los años de los hermanos Starostin, fundadores del club. Aquella noche de Octubre, pese a la climatología adversa (los termómetros registraron temperaturas de -10º), 15.000 aficionados no quisieron perderse el partido, entre ellos, un centenar de valientes holandeses. Los espectadores se sitúan en la zona Este, las bajas temperaturas provocaron una gruesa capa de hielo que cubría casi todo el graderío. El juego no estaba siendo muy lúcido. Las condiciones meteorológicas adversas hacían que el césped no estuviese para florituras. Sólo un gol del centrocampista local, Edgar Gess, rompió la monotonía de un partido que no estaba llamado a pasar a la historia del fútbol.

Cuando faltaban pocos minutos para el pitido final, buena parte de la afición prestaba más atención a las salidas que al partido. Muchos de ellos ya se habían ido cuando el defensa moscovita, Sergei Shvetsov, anotó el 2-0.

Nunca quise anotar aquel gol.” Sergei Shvetsov 

Los pocos aficionados que permanecían en su asiento celebraron el gol. Los espectadores que se habían marchado intentaron regresar para saber qué pasaba, no pudieron acceder. La policía se agolpaba en la única salida y los aficionados quedaron bloqueados en el túnel de acceso, “probablemente” la única salida disponible. El “probablemente” es una suposición porque ningún informe oficial esclareció los hechos. La multitud se agolpaba sobre la puerta. Muchos quedaron aplastados. Otros intentaron salir de allí pero no se podían mover porque estaban siendo quedando prisioneros. Los espectadores que permanecían en sus asientos escucharon los gritos desgarradores. La multitud entró en pánico. En un angustioso minuto de silencio, sólo interrumpido por los gritos de silencio, aparecieron las primeras ambulancias en el estadio. El caos era absoluto. Según algunos testigos, la policía decidió abandonar la zona de la tragedia para identificar a aquellos que estuvieron lanzando proclamas en contra del Kremlin durante el choque.

Moscú, 20 de octubre de 1982. La policía se agolpa en las salidas del Estadio

Los jugadores regresaron a los vestuarios. No se imaginaban lo que había sucedido. Los jugadores del Harlem son expulsados del recinto sin ninguna explicación por la milicia, tal y como recuerda el capitán de los holandeses Martin Haar. Lo mismo sucedió con aquellos del Spartak que no estaban informados. Algunos policías, junto con los responsables de la instalación, intentan salvar a la gente que estaba aprisionada. No fueron todos los policías a ayudar porque, en ausencia de órdenes, decidieron optar por permanecer quietos.

Al día siguiente, periódicos calificaban el hecho como un incidente aislado en el que sufrió lesiones leves algún hincha. La desinformación era la tónica. La investigación ordenada por Jurii Andropov, una vez nombrado secretario del PCUS, reconocía que en aqulla trágica noche habían fallecido 67 personas. Fuentes no oficiales iban más allá. Según los datos que estos manejaban, 300 personas habían fallecido en aquel infierno.

He contado tantos cadáveres que podíamos llenar dos canchas de tenis”. 

Andrei Chesnokov, tenista soviético y testigo de lo sucedido

Las autoridades soviéticas ocultaron durante años los datos de la tragedia y los historiadores siguen trabajando en esclarecer cuál fue la verdadera dimensión de la masacre. Tal fue la ineptitud del Kremlin en este caso que, los funcionarios cambiaban la causa y el lugar de la muerte de muchos espectadores para que no se le vinculase con la catástrofe.

Como suele pasar en estos casos, la investigación oficial intentó buscar a un chivo expiatorio que le culpase de la tragedia. En este caso fue Panchickhin, cuidador de la planta, el cual fue castigado con 18 meses de trabajos forzados.

Treinta años después de la fatalidad todavía no se conoce el número de fallecidos ni los culpables de lo acaecido aquella noche en el Estadio Lenin (actual Luzhniki).

 

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